Vuelco radical en el llamado “RussianGate”, la supuesta interferencia de la inteligencia rusa en favor de Trump durante la última campaña electoral a la presidencia de EE UU. Y es que el Comité de Inteligencia del Congreso ha dado a conocer un memorando de cuatro páginas que da cuenta de escuchas a Trump por parte del FBI, a todas luces un encargo del anterior ocupante de la Casa Blanca, Barak Obama, para favorecer a Hillary Clinton como su relevo.

La noticia-bomba ha pillado con el pie cambiado a la mayoría de los medios oficiales, alguno de los cuales especulaba incluso con la posibilidad de un “impeachment” (procedimiento de destitución) del presidente por “hacer trampa” durante las elecciones. Quien ha quedado ahora al descubierto es un Partido Demócrata cuya máscara de irreprochabilidad ha caído de forma estrepitosa.

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